martes, 11 de noviembre de 2008

"La adversidad es nuestro motor”

Actriz, directora y dramaturga. Mariela Asensio pasó por la ciudad con la obra "Crudo" que se presentó en la provincia en el marco del Circuito Nacional de Teatro. Antes de volver a Buenos Aires para seguir al frente de las dos obras que tiene en cartel, habló con Escafandra


Mariela Asensio
en el mundo del teatro
"transformamos el veneno en medicina".


Hace tiempo que trabajás con José María Muscari, ¿cómo fue escribir una obra juntos?

Si bien estoy acostumbrada a escribir sola, estuvo buenísimo porque fue un proceso diferente e interesante. José María me dio sus reflexiones sobre diferentes temas que tenían que ver con su vida, con sus obsesiones y con esos textos yo lo que hice fue ver cómo hacía una obra. En ese proceso edité, corté, agregué y armé una idea de dispositivo escénico más allá de la reflexión. El proceso constó de dos partes y ninguno intervino en el espacio de escritura del otro. Lo interesante de "Crudo" es que él habla sobre sí mismo y yo, de alguna manera, me meto en su cuarto para dar mi visión sobre su persona.

Dirigir y escribir, ¿te deja tiempo para actuar?

Hace tiempo que no actúo porque me aboque al trabajo como dramaturga y directora. Antes lo hice con Muscari en "Catch", en las fiestas de "El deseo", en "Electra-Shock".
Además de dirigir "Crudo", tengo en cartel "Mujeres en el baño", la primera parte de una trilogía que se llama "Mujeres en 3D". Es un espectáculo que tuvo un proceso interesante porque se creo para el circuito del off y lo vio (el productor) Daniel Grinbank y lo llevó a la calle Corrientes. De un momento a otro se convirtió en un espectáculo comercial.

¿Cómo vivís ese pasaje?

Para mí fue interesante ver que el discurso de la obra llega a mucha más gente en mucho menos tiempo.

¿Pensabas que podía captar un público más grande?

Nunca lo había pensado porque cuando me pongo a hacer algo no pienso demasiado en lo de afuera, me obsesiono con el universo que quiero contar y después empiezo a pensar en el resto, en ver cómo logro que la gente vaya. Lo que nunca me pasó en el proceso de creación fue pensar que ese espectáculo era comercial, hoy le va bien a partir de una mirada que no fue la mía sino la del productor.

¿Qué sensación te deja la dicotomía entre el off y lo comercial?

Lo que me encantó es que una obra que fue un éxito en el off, cuando estuvo consolidada pasó al circuito comercial sin que yo negocie nada, hice la obra que quería hacer. La preparé para un teatro de 70 personas y hoy van a una sala grande señoras con sus carteras Louis Vuitton, gente que no iría a la otra sala. Uno puede hacer el teatro que quiera hacer y lograr que sea rentable.
Con otra obra en cartel en Panamá y habiendo dirigido en España y Francia, Mariela Asensio se mete cada fin de semana en el baño de las mujeres y en la vida de Muscari, mientras sigue respirando teatro.

¿Cuáles son los tópicos habituales en tu obra?

Creo que me caracterizo en algo que algunos críticos ven como algo bueno y otros no, mis obras son muy diferentes entre sí. En cada espectáculo hay algo nuevo que quiero indagar. En la trilogía es muy claro que las obras tendrán cosas en común que son el universo pop, la música en vivo, el discurso verborrágico hacia al público y no dialogado. Hay una visión bastante surrealista y fantasiosa en el teatro que hago. No me interesa la convención, la idea del personaje.

¿Cuál es tu método de trabajo?

Empiezo a pensar en el universo que voy a contar, trabajo con una libretita anotando. Cuando tengo claro lo que quiero hacer, empiezo a escribir como una oficinista, todos los días y, cuando siento que ya está, convocó a un grupo de gente y empiezo a trabajar.

¿Después seguís trabajando sobre la obra?

Al principio modificaba mucho mis textos cuando ensayaba, últimamente casi no lo hago. Creo que es porque me tomo un tiempo en la escritura que hace que cuando empiece a trabajar no sea necesario tocarlos tanto. Lo que pasa es que antes no me interesaba tanto escribir, lo que me importaba era dirigir, entonces la escritura era una excusa para reunir a un grupo de gente y llegar a la obra. Ahora me copé con la escritura, es más sólida. Lo que sucede con los ensayos es que como me interesa mucho la poética del actor, tomo mucho de ello. Sumo cosas a partir de lo que pueden proveer los actores, no me quedo enquistada en mi idea.

La oferta teatral en Buenos Aires es cada vez mayor.

Sí, estoy anonadada con eso, me parece una cosa buenísima. Más allá de las carencias, en eso es única en el mundo. Sin dinero, sin medios, con problemas estructurales, aparecen cosas interesantes todo el tiempo.

¿A qué lo atribuís?

Hemos aprendido en la carencia a manifestarnos de alguna manera. Transformamos el veneno en medicina. Eso hizo que nos convirtiéramos en una especie de máquina teatral. No existe en el mundo una ciudad que tenga la cantidad de salas independientes que hay en Buenos Aires... y además que la gente vaya al teatro, eso también es notable. Hay público para todo tipo de espectáculos. La cultura del teatro es parte de nuestra idiosincrasia y la adversidad es nuestro motor.





http://www.periodicolacomuna.com.ar/Escafandra/

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