jueves, 4 de septiembre de 2008

CRITICA DE MARTIN WULLICH

CRUDO, un Muscari autobiográfico


En el espacio teatral No Avestruz, José María Muscari hace de las suyas dirigido por Mariela Asensio.
A estas alturas de su vida uno se sigue preguntando si José María Muscari está loco o se hace. En cualquiera de los dos casos, no le ha ido tan mal. Sus esfuerzos por repartir volantes in person por la avenida Corrientes, su creatividad para llamar la atención a través de la transgresión y sus propuestas provocativas aunque quien sabe si nuevas bajo el sol, lo han hecho bastante célebre en el mundillo del teatro off y no tan off. En este espectáculo se ha unido con la directora Mariela Asensio -
Mujeres en el baño-, para hablar de si mismo, de su vida, de su familia, de su cuerpo, de su mente, de su filosofía, de sus fantasmas, de sus pasiones, de lo que le importa mucho y de lo que le importa un bledo. Para quienes hemos visto varias de sus obras no deja de ser interesante que Muscari se desnude -casi literalmente- para contar algo de si mismo, aunque sin tener la certeza de si eso es la verdad o forma parte de la puesta en escena. También cabe preguntarse si para quien no ha oído hablar jamás de él, este personaje que se recrea a si mismo es por lo menos gracioso o patético en el momento de presentarse en un escenario no convencional, rodeado de tres mujeres asistentes, una cinta donde por momentos correrá contra el tiempo, iluminación a veces íntima y a veces enloquecedora, fotografías por decenas desde su época de jardín de infantes, y computadoras en vivo donde hasta ese mismísimo instante habrá estado recibiendo mensajes en su correo electrónico o en el msn. Y la respuesta es sí. Es que fuera de su transgresión -o quizás por ella-, su locura galopante -que refleja gran parte de la vida que nos toca vivir-, sus reflexiones respecto al sofocante marketing imperante, vemos también a un hombre tierno y querible, que nos habla de su intimidad, de sus amores, de su salud, y lo hace con tal aparente sinceridad que subyuga en medio del reino de la mentira que vivimos cotidianamente. No es lo mejor de Muscari, pero es Muscari en estado puro, crudamente tamizado por Asensio. Tómelo o déjelo. Martin Wullich.

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