sábado, 16 de agosto de 2008

CRITICA DE LA NACION; HOY


Crudo. Dramaturgia: Mariela Asensio y José María Muscari. Intérpretes: José María Muscari, Soledad Cagnoni, Mariana Plenazio y María Soledad Tuchi. Coreografía: Gabriela Barberio. Concepto de vestuario: Vessna Bebek. Luces: Matías Sendón. Asistente de dirección: María S. Tuchi. Concepto audiovisual y dirección: Mariela Asensio. En No Avestruz, Humboldt 1857 (4777-6956). Sábados, a las 22.30 y a la medianoche. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: Buena

Más allá de que José María Muscari sea un director en franco ascenso, con una impronta relevante en la escena independiente y un primer paso auspicioso en el teatro comercial, es un tipo muy conocido en el ambiente artístico. Carismático, simpático y comprador, Muscari siempre supo cultivar la diplomacia y las relaciones públicas con el medio y sus espectadores, hasta en su clásico volanteo nocturno por la avenida Corrientes. De hecho, quien esto escribe lo conoció personalmente a través de un volante de su primer éxito del off: Mujeres de carne podrida .
A lo mejor algún lector se pregunte: "¿Y a mí qué me importa tanto dato autorreferencial?". Bueno, aunque Crudo es un espectáculo que se disfruta en muchos tramos, es tan simpático como Muscari, de factura detallista, con la mano de Mariela Asensio, hace que el espectador se haga esa misma pregunta en más de un momento.
La puesta de Asensio es muy Muscari: sin pausa, ecléctica, irreverente, muy pop. En escena, el mismo Muscari dirá cómo es, cuáles son sus gustos; se entrenará; revisará sus e-mails; nos mostrará videos de sus padres y de cómo se va a dormir; nos hará llegar un volante con la lista de sus amigos en categorías distintas y nos confesará arrepentimientos.
Hay partes en las que uno se hace cómplice, se ríe y hasta se enternece de ver a los sencillísimos padres del director. Pero tanta exposición, tanto ego montado, por momentos abruma.
Tal vez algunos de sus seguidores se sientan muy atraídos de conocerlo más en la intimidad, pero quienes no sepan tanto sobre quién es Muscari sentirán que vieron algo así como un montaje teatral de un Facebook.
A Muscari lo acompañan tres actrices muy buenas, que bailarán, manejarán las consolas, le alcanzarán el micrófono y, en algún momento, dirán alguna palabra.
Crudo no deja de ser un espectáculo bien hecho, pero es de un interés relativo. No hacía falta llevar a escena tanto detalle íntimo.
Pablo Gorlero

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